
Es la tercera vez que hablo de fútbol en esta web desde que comencé a compartir mis opiniones, pero esta vez tengo la ventaja de jugar con las cartas marcadas, sabiendo que España ganó, por segunda vez el campeonato del mundo.
La primera ocasión fue el 16 de junio de 2014, cuando me atreví a apostar una vez más por Alemania, un equipo que estaba acostumbrado a ganar y a disputar finales, con un palmarés envidiable que ya entonces contaba con tres títulos. Aquel campeonato le permitió sumar una estrella más, dejando su total en cuatro. He vuelto a leer mis reflexiones de aquel día y confirmo que lo que expresé se cumplió al pie de la letra. Aquí dejo el enlace: :https://alfredosanz.com/la-fiabilidad-alemana/
La segunda vez fue una reflexión sobre la incertidumbre del resultado la misma mañana de la final del 19 de julio, y la relatividad de las cosas en función de las circunstancias personales y sociales que nos acompañan en el día a día dependiendo del lugar que nos ha tocado vivir, o sufrir. En aquel caso, tras un reportaje radiofónico que escuché temprano el mismo día sobre Gaza, reflexioné sobre la impotencia y compasión que merecían los desafortunados del mundo que no pueden disfrutar de nuestros privilegios, y el sentimiento de culpa que sentí al comparar mi preocupación sobre la final en comparación con los ciudadanos de Gaza. https://alfredosanz.com/la-finalisima/
En esta tercera ocasión, quiero comentar la última columna escrita por Jorge Valdano, publicada en El País el sábado 22 de agosto. Lo haré desde la admiración que siento por su estilo y su facilidad de escritura tan clara y didáctica. En su artículo, Valdano analiza el juego y la superioridad del equipo español durante todo el campeonato, resaltando con énfasis el trabajo en equipo. España es un conjunto que establece un sistema cohesionado, disciplinado y comprometido con su estilo, lo que dificulta considerablemente el juego de sus rivales que les lleva a la impotencia.
La columna merece ser leída en su totalidad para apreciar que todo lo que expresa es conciso y entendible para quienes nos tomamos la molestia de analizar un poco el fútbol de esa forma.
Como aficionado, admiro el juego y al seleccionador, Luis de la Fuente, artífice de tanta precisión y eficacia, así como a todos los jugadores que han brillado con su juego coral y efectivo..
El enlace de su artículo que facilita su lectura: El Balón tenía Razón







